viernes, 27 de febrero de 2026

RESEÑA DEL BLU-RAY "RED SCHIZO (PLAYROOM)" DE RESEARCH ENTERTAINMENT


 RESEÑA DEL BLU-RAY "RED SCHIZO (PLAYROOM)" DE RESEARCH ENTERTAINMENT  

Resen recupera para el mercado doméstico uno de esos títulos que durante años fueron patrimonio exclusivo del videoclub. Red Schizo solo había visto la luz en España en su antigua edición en VHS, hoy pieza de coleccionismo que puede encontrarse en portales de compraventa a precios desorbitados. Esta nueva edición en Blu-ray no solo dignifica su presentación, sino que la pone al alcance del aficionado a un precio mucho más razonable que cualquier copia en cinta magnética.

Detrás de la película se encuentra Manny Coto, cineasta cubano-estadounidense con casi cuarenta años de trayectoria profesional. Aunque su nombre no siempre ha sido especialmente mediático, su carrera dentro del fantástico y, sobre todo, de la televisión de género, fue sólida y reconocida. En cine obtuvo el Special Jury Award en el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz en 1993 por Dr. Giggles, además de una nominación al Gran Premio en el mismo certamen. Sin embargo, sería en televisión donde consolidaría su prestigio: ganó el Primetime Emmy en 2006 como productor de la serie 24, fue nominado posteriormente por Dexter, y acumuló candidaturas del Writers Guild of America por 24, Dexter y American Horror Story. Más que un director autoral, Coto es un arquitecto de historias dentro del thriller, la ciencia ficción y el terror televisivo.

Red Schizo, sin embargo, pertenece a una etapa temprana y responde más a un encargo que a una obra plenamente personal. Aquí Coto se limita a la dirección. El guion está firmado por Keaton Jones , en su único trabajo acreditado,  y por Jackie Earle Haley, más conocido como actor que como escritor. Haley será recordado por su papel de Rorschach en Watchmen o por encarnar a Freddy Krueger en el remake de Pesadilla en Elm Street (2010). Este fue su único crédito como guionista.

La historia arranca con un trauma infantil. Cuando era niño, Chris presenció la masacre de su familia durante una excavación arqueológica en un remoto monasterio yugoslavo. El ayudante de su padre fue acusado del crimen y encerrado en un psiquiátrico. Décadas después, Chris , interpretado por Christopher McDonald,  sigue atormentado por pesadillas y decide regresar al lugar para completar la búsqueda que obsesionó a su padre: la tumba del príncipe Ilok, un niño aristócrata legendario, aficionado a la tortura, que según la tradición habría pactado con un demonio eslavo para alcanzar la vida eterna.

Chris viaja acompañado por su pareja Jenny (editora de una revista), un fotógrafo alcohólico llamado Paul y la novia modelo de este. Lo que debería ser una excavación arqueológica pronto se convierte en una espiral de obsesión. Apenas iniciados los trabajos, Chris comienza a comportarse de forma exraña, obsesionado con derribar un muro que supuestamente oculta la cámara secreta. Paralelamente reaparece Daniel, su amigo imaginario de la infancia, cuya identidad pronto parece entrelazarse con la del príncipe Ilok.

La película sugiere así una dualidad entre posesión sobrenatural y locura psicológica. ¿Está Chris siendo manipulado por una entidad demoníaca o simplemente sucumbiendo a su trauma? La película oscila entre una trama que evoca a El resplandor y un slasher ambientado en un contexto arqueológico.  Uno de los problemas centrales de la película radica en su falta de definición de tono.La premisa recuerda inevitablemente a El resplandor: un hombre mentalmente frágil aislado en un entorno cerrado, progresivamente dominado por fuerzas oscuras. En lugar de un hacha, aquí Chris empuña un pico de excavación. Pero mientras la obra de Kubrick construía lentamente el deterioro psicológico, aquí la transformación resulta abrupta. Desde el inicio, el protagonista ya aparece inestable, lo que dificulta la empatía. Apenas existe un retrato previo del Chris anterior que permita contrastar su caída.

Christopher McDonald, actor habitualmente asociado a secundarios carismáticos, asume aquí un papel protagonista exigente. Su interpretación apuesta por la intensidad constante, lo que en ocasiones roza la sobreactuación.

La parte arqueológica ofrece cierto atractivo: todas las localizaciones, la leyenda del príncipe torturador, los instrumentos medievales, el muro oculto, la promesa de una cámara secreta. Sin embargo, el suspense nunca termina de consolidarse. La película introduce además una subtrama paralela protagonizada por Jelko, un taxista alcohólico que investiga los asesinatos del pasado, y por Roman (Vincent Schiavelli), el hombre internado en el psiquiátrico acusado del crimen original. Aunque Schiavelli aporta una presencia magnética y peculiar , es, sin duda, uno de los elementos más interesantes del reparto,  su participación resulta limitada y desaprovechada hasta el tramo final.

A nivel visual, la película combina un tono serio con toques de misterio que captan la atención. Sus efectos prácticos aportan un encanto artesanal al estilo del terror de finales de los ochenta, aunque en algunos momentos resultan un poco torpes, lo que suaviza ligeramente la atmósfera que la historia busca crear.

La violencia, pese a la presencia de instrumentos de tortura, es sorprendentemente contenida. Muchos asesinatos se resuelven fuera de campo o mediante cortes de montaje. Solo en el clímax encontramos un momento realmente gráfico con cierta creatividad técnica. Paradójicamente, este instante final es uno de los pocos donde la película abraza plenamente el exceso que parecía prometer.

El principal desafío de la película está en su tono. A lo largo del metraje, intenta construirse como un drama psicológico serio sobre el trauma y la herencia del mal, aunque en algunos momentos incorpora decisiones narrativas y visuales que recuerdan al terror . Esta mezcla le da un carácter particular, aunque hace que su enfoque como relato de horror psicológico no sea completamente uniforme.

Red Schizo es, ante todo, una curiosidad del terror de finales de los ochenta. No alcanza la eficacia de Dr. Giggles ni la solidez de los trabajos televisivos posteriores de Manny Coto. Como ejercicio de terror psicológico resulta irregular; como slasher sobrenatural, tímido; como pieza de culto videoclubero, sí posee cierto encanto.

La recuperación por parte de Resen permite revisitarla con una mirada histórica: como ejemplo de un momento concreto del fantástico estadounidense, donde los presupuestos modestos, las ambiciones psicológicas y los efectos prácticos convivían en equilibrio inestable.

No es una obra redonda ni especialmente lograda, pero sí un testimonio interesante de los inicios de un creador que acabaría dejando una huella más profunda en la televisión que en el cine. Para el aficionado al terror arqueológico y a las rarezas de videoclub, su rescate en Blu-ray supone, al menos, una oportunidad de redescubrir un título que durante años permaneció enterrado.

                                       

Red Schizo [Blu-ray] (1990) Playroom

Lisa Aliff (Actor), Aron Eisenberg (Actor), Manny Coto (Director) 

Un arqueólogo es perseguido por una pesadilla en la que su familia es asesinada.

Red Schizo [Blu-ray] (1990) Playroom

15,95 € 


Detalles del producto

Relación de aspecto ‏ : ‎ 1.85:1

Clasificado ‏ : ‎ No recomendada para menores de 18 años

Dimensiones del paquete ‏ : ‎ 12 x 10 x 2 cm; 100 g

Director ‏ : ‎ Manny Coto

Formato multimedia ‏ : ‎ Blu-ray

Tiempo de ejecución ‏ : ‎ 1 hora y 23 minutos

Fecha de lanzamiento ‏ : ‎ 4 febrero 2026

Actores ‏ : ‎ Aron Eisenberg, Christopher McDonald, James Purcell, Jamie Rose, Lisa Aliff

Estudio ‏ : ‎ research

ASIN ‏ : ‎ B0GCNNWH7M

País de origen ‏ : ‎ España


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