RESEÑA DEL BLU-RAY "TIBURÓN BLANCO: LA BESTIA DEL MAR" DE ARVI LICENSING
Desde que Steven Spielberg cambiara para siempre el cine comercial con Tiburón (1975), el subgénero de las películas de criaturas marinas no ha dejado de expandirse. Tiburones, pirañas, ballenas asesinas, cocodrilos o monstruos surgidos de las profundidades han protagonizado cientos de producciones a lo largo de décadas, oscilando entre el terror puro, la serie B desvergonzada y el espectáculo de gran estudio. A pesar de sus altibajos creativos, siempre ha sido un territorio con seguidores fieles, un tipo de cine que apela al miedo primario, al instinto de supervivencia y al placer casi infantil de enfrentarse a lo desconocido que acecha bajo el agua.
En ese contexto llega a España, editada en formato físico en enero por ARVI Licensing, Beast of War, estrenada en nuestro país con el contundente título de Tiburón blanco: La bestia del mar, una propuesta que introduce un giro poco habitual dentro del subgénero: trasladar el enfrentamiento con el depredador al corazón de la Segunda Guerra Mundial. El resultado es una película que mezcla cine bélico, supervivencia extrema y horror animal, apostando por una identidad clara y una ejecución sorprendentemente cuidada dentro de los márgenes del cine independiente.
Dirigida por Kiah Roache-Turner, cineasta australiano curtido en el grindhouse moderno (Wyrmwood, Nekrotronic), la película se sitúa en 1942, en pleno frente del Pacífico. Un grupo de soldados australianos, recién salidos del entrenamiento, ve cómo su barco es hundido tras un ataque japonés en el mar de Timor. Los pocos supervivientes quedan a la deriva, aferrados a los restos del naufragio, con recursos mínimos, heridas abiertas y una amenaza adicional que pronto se revela: un enorme tiburón blanco que patrulla la zona, esperando el momento de atacar.
El film encuentra su eje emocional en Leo, interpretado con carisma y convicción por Mark Coles Smith, un soldado indígena que no solo debe luchar por sobrevivir en el océano, sino también contra el racismo latente dentro de su propio escuadrón. Roache-Turner utiliza esta tensión interna para dotar de mayor peso dramático a la historia, estableciendo vínculos entre los personajes antes de lanzarlos a una situación límite donde cada decisión puede ser la última. La relación entre Leo y el joven Will (Joel Nankervis) aporta humanidad y camaradería a un relato que, de otro modo, podría haberse limitado al simple conteo de víctimas.
Lejos de buscar el realismo histórico estricto, Tiburón blanco: La bestia del mar adopta un tono particular, a medio camino entre el cine bélico clásico y el espíritu de las películas de monstruos marinos , sin caer del todo ni en la parodia ni en el drama solemne. Roache-Turner demuestra un conocimiento profundo de Tiburón, recurriendo a la sugerencia, al montaje y a la construcción del suspense antes que a la exhibición constante del monstruo, aunque cuando el tiburón aparece, lo hace con una presencia física contundente gracias al uso de efectos prácticos y animatrónicos, algo cada vez más raro en este tipo de producciones.
Visualmente, la película destaca por su atmósfera opresiva, reforzada por una fotografía húmeda, brumosa y de colores lechosos que envuelven la acción en una sensación casi de purgatorio. La niebla, además de servir como recurso narrativo, contribuye a cerrar el espacio y a ocultar las limitaciones presupuestarias, generando una constante sensación de amenaza invisible. El mar no se presenta como un simple escenario, sino como un entorno hostil, abstracto y claustrofóbico, donde cielo y agua parecen fundirse en una misma trampa.
Uno de los elementos más llamativosy claramente heredero del gusto grindhouse del director es la incorporación de detalles casi absurdos pero memorables, como una sirena de ataque aéreo incrustada en la aleta del tiburón, que convierte cada aproximación del animal en un presagio sonoro tan inquietante como extravagante. Son decisiones que alejan a la película del tono genérico y la sitúan en un territorio propio, donde el horror convive con cierta ironía sin romper nunca del todo la tensión.
Aunque Tiburón blanco: La bestia del mar no reinventa el subgénero ni pretende hacerlo, sí demuestra que todavía es posible ofrecer una película de tiburones sólida, bien ejecutada y con personalidad, incluso dentro de un mercado saturado de producciones apresuradas y digitales. Su combinación de cine bélico, terror de supervivencia y amor por el cine de criaturas clásico la sitúa por encima de muchas propuestas similares, confirmando que, cuando hay una visión clara y un respeto por el género, el resultado puede ser algo más que un simple pasatiempo.
En definitiva, la edición de ARVI Licensing permite recuperar en formato físico una película que entiende perfectamente qué tipo de experiencia quiere ofrecer: entretenimiento directo, tensión constante y un gran tiburón blanco como encarnación del horror absoluto, en un escenario tan inesperado como la Segunda Guerra Mundial. Un título que no hará que dejemos de volver al mar… pero sí que miremos sus aguas con un poco más de respeto.
Tiburón blanco: la bestia del mar (BD) [Blu-ray]
Mark Coles Smith (Actor), Sam Delich (Actor), Kiah Roache-Turner (Director)
Tras un ataque brutal de las tropas japonesas, un pequeño grupo de reclutas queda varado en medio del mar de Timor. Sin provisiones ni forma de volver a casa, los soldados pronto descubrirán que un tiburón blanco con sed de sangre está siguiendo sus pasos muy de cerca
Detalles del producto
Dimensiones del paquete : 17 x 13,5 x 1 cm; 66 g
Director : Kiah Roache-Turner
Formato multimedia : Adulto, Blu-ray
Tiempo de ejecuciَn : 1 hora y 27 minutos
Fecha de lanzamiento : 28 enero 2026
Actores : Mark Coles Smith, Sam Delich, Sam Parsonson
Idioma : Castellano (DTS-HD Master Audio 5.1), Inglés (DTS-HD Master Audio 5.1)
Estudio : ARVI
ASIN : B0G7M93K5L
Pais de origen : EE. UU.



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