RESEÑA DEL BLU-RAY "EN TIERRA DE MUERTOS" DE DIVISA FILMS
Cada año resulta más difícil aportar algo nuevo al cine de zombis, pero el último largometraje del guionista y director australiano Zak Hilditch, "En tierra de muertos" We Bury the Dead , encuentra una vía propia al utilizar el subgénero como marco para hablar de algo mucho más íntimo: el duelo, la pérdida y la necesidad de cerrar aquellas historias que permanecen abiertas. La película tiene tanto de drama de personajes como de relato de supervivencia y cine de zombis, una combinación que Hilditch ya había explorado de distintas maneras en trabajos anteriores como Las horas finales o 1922 .
La historia parte de una catástrofe de enormes dimensiones. Cuando Estados Unidos detona accidentalmente un arma frente a la costa de Tasmania, medio millón de personas mueren en un instante. Sin embargo, muchos de los fallecidos vuelven posteriormente a la vida, o, como los denomina la propia película, "recuperan la conciencia", aunque ya no sean seres humanos en el sentido convencional. En medio de este escenario, la fisioterapeuta estadounidense Ava, interpretada por Daisy Ridley, se incorpora a las labores de recuperación de cadáveres con un objetivo personal: localizar a su marido Mitch, desaparecido durante el desastre.
El punto de partida podría haber conducido fácilmente hacia una película convencional de muertos vivientes, pero Hilditch nunca estuvo interesado en utilizar los zombis simplemente como una fuente de amenazas y sobresaltos. El film cuenta la historia de una persona que atraviesa físicamente diferentes espacios mientras intenta encontrar una forma de procesar una pérdida.
Como protagonistas encontrasmos a Ava, una mujer estadounidense cuya profesión tampoco tiene relación con el mundo del apocalipsis ni con la supervivencia. Es precisamente esa falta de preparación la que convierte al personaje en una figura más interesante. Ava no es una científica que conoce las causas de la epidemia ni una experta en armas, supervivencia o zombis. Es simplemente una mujer que se encuentra en una situación extraordinaria y debe enfrentarse a ella utilizando las herramientas que tiene a su alcance.
Ese planteamiento permite que En tierra de muertos se desmarque de muchas producciones del género. La película utiliza la catástrofe como un enorme telón de fondo, pero mantiene la cámara cerca de sus personajes. Hilditch habla de su cine como una mezcla entre los dramas íntimos y cotidianos que le interesan y los grandes escenarios propios del género fantástico. En lugar de utilizar el apocalipsis para contar una historia gigantesca sobre la caída de la civilización, lo emplea para observar cómo reaccionan individuos concretos cuando todo aquello que conocían deja de existir.
En este sentido, el film encuentra una influencia fundamental en 28 días después al presentarnos de igual forma una historia sobre personas corrientes con una situación extraordinaria. La coincidencia resulta especialmente curiosa porque la película terminó llegando a las salas prácticamente al mismo tiempo que regresaba el universo de 28 días después. Hilditch comenzó a desarrollar su proyecto sin saber que Danny Boyle y Alex Garland estaban preparando 28 años después. Cuando finalmente descubrió la existencia de la película, En tierra de muertos ya estaba terminada. El resultado fue una situación casi paradójica: una película australiana independiente que había nacido de unas inquietudes personales terminó formando parte accidentalmente de un nuevo momento de popularidad del cine de infectados y muertos vivientes.
Precisamente por eso Hilditch tenía muy claro que no podía limitarse a repetir los mecanismos habituales del género. Para él, introducir zombis en una película contemporánea solo tiene sentido si estos aportan algo a la historia. El objetivo no era inventar necesariamente una nueva mitología sobre los muertos vivientes, sino utilizarlos para reforzar el tema central de la película: los asuntos pendientes. Cada personaje afronta la pérdida de una manera diferente y los muertos terminan funcionando casi como una manifestación física de aquello que los vivos no son capaces de dejar atrás.
Esa idea se extiende más allá de Ava. Los diferentes personajes que aparecen durante su recorrido también están atravesados por algún tipo de pérdida y reaccionan ante ella de maneras completamente distintas. Hilditch evita así convertir la película en una simple confrontación entre buenos y malos. Incluso aquellos personajes que podrían parecer antagonistas tienen sus propias razones, heridas y conflictos. El director llegó a describir a algunos de ellos como dos caras diferentes de una misma situación: personas que han sufrido el mismo desastre pero han elegido caminos completamente distintos para sobrevivir emocionalmente.
La película tampoco pretende explicar absolutamente todo sobre la catástrofe. Hilditch rodó material que mostraba más directamente el acontecimiento inicial, pero durante el montaje comprendió que la película pedía otra cosa. El relato necesitaba comenzar y permanecer junto a Ava. La decisión terminó reforzando uno de los rasgos más interesantes del filme: el apocalipsis está presente en todo momento, pero nunca llega a convertirse en el verdadero protagonista. Lo importante no es tanto descubrir exactamente qué ocurrió como observar qué le ocurre a una persona que necesita encontrar una respuesta que quizá no exista.
Daisy Ridley está muy bien en el papel, especialmente por la contención de su interpretación. Hilditch encontró en ella una protagonista alejada de la típica heroína del cine de supervivencia, más vulnerable y humana, algo que encaja perfectamente con el tono de la película. Ridley tenía que cargar prácticamente con toda la película y transmitir buena parte del conflicto sin recurrir constantemente al diálogo. De ahí que muchos de los momentos más efectivos dependan de su presencia, de sus silencios y de su manera de reaccionar ante aquello que encuentra durante el viaje.
La importancia de la protagonista también condicionó la estructura de la película. Los flashbacks relacionados con su vida anterior aparecen asociados a su recorrido y sirven para comprender progresivamente su estado emocional. Hilditch estableció una regla sencilla: cada regreso al pasado tenía que aportar simultáneamente información sobre Ava y sobre la historia. De esta manera, los recuerdos no funcionan como simples interrupciones narrativas, sino como otra forma de avanzar en el viaje emocional del personaje.
El aislamiento es uno de los aspectos que más me han llamado la atención de la película. Aunque la historia comenzó a escribirse antes de la pandemia, resulta inevitable encontrar en ella ecos de todo lo que vivimos durante aquellos años: el miedo al exterior, la sensación de estar encerrados y, sobre todo, esa percepción de que nuestro mundo podía cambiar de un día para otro. No creo que We Bury the Dead sea una película sobre la COVID, pero sí pienso que aquella experiencia terminó impregnando de alguna manera su atmósfera.
También me parece muy acertada la utilización del paisaje australiano. Los incendios, las carreteras desiertas, los espacios abiertos y esa sensación permanente de encontrarse completamente aislado contribuyen a crear un escenario tan inquietante como los propios zombis. De hecho, hay momentos en los que la película transmite una sensación casi documental, precisamente porque algunas de las imágenes que muestra recuerdan demasiado a situaciones que hemos visto en la realidad.
La falta de presupuesto que presenta la película se convierte en un estímulo creativo. En lugar de intentar competir con las grandes producciones de zombis en cantidad de efectos digitales, Hilditch buscó aprovechar aquello que sí tenía disponible. El paisaje, las localizaciones reales y la puesta en escena permitieron crear una sensación de amplitud que no necesariamente estaba respaldada por grandes medios económicos. Es una estrategia coherente con el propio cine del director, acostumbrado a colocar historias personales en escenarios mucho más grandes que sus protagonistas.
Los propios zombis responden también a esta voluntad de diferenciación. Hilditch no quería recurrir simplemente a otra variante de muertos vivientes reconocibles, sino encontrar un elemento que pudiera convertirse en una característica propia de su película. De ahí surge uno de sus recursos más incómodos: el sonido de los dientes. El progresivo estado de agitación de los muertos se expresa mediante ese rechinar, que termina funcionando casi como una señal de peligro.
La película también juega deliberadamente con las expectativas del espectador. El viaje de Ava parece condenado desde el principio al fracaso y la propia lógica de la situación hace pensar que buscar a Mitch es una misión destinada a terminar en decepción. Sin embargo, Hilditch utiliza esa expectativa para introducir sucesivos cambios de dirección. La pregunta deja de ser simplemente si Ava encontrará a su marido y pasa a ser qué significa realmente encontrarlo y si obtener una respuesta equivale necesariamente a conseguir la paz que está buscando.
De esta manera, la esperanza y la desesperanza permanecen constantemente enfrentadas. Ava necesita una respuesta, pero la película plantea una cuestión mucho más incómoda: ¿realmente queremos conocer todas las respuestas cuando la verdad puede ser más dolorosa que la incertidumbre? Esa ambigüedad permite que el viaje tenga una dimensión emocional que va mucho más allá de la supervivencia física.
El resultado es una película que puede adoptar diferentes formas dependiendo del momento. Es cine de zombis, pero también una historia de duelo, una road movie, un relato de supervivencia y, en determinados pasajes, prácticamente un drama a dos personajes. Hilditch no parece interesado en escoger una única etiqueta, sino en permitir que la historia cambie de registro cuando sus personajes lo necesitan.
Esa libertad alcanza uno de sus extremos en determinadas escenas que parecen pertenecer a películas completamente diferentes. En una de ellas, el ambiente cambia radicalmente y el relato se aproxima al thriller hitchcockiano, con una casa aislada, pasillos, suelos que crujen y una iluminación dominada por las velas. Para Hilditch, esa transformación no supone una ruptura negativa, sino precisamente una de las posibilidades más estimulantes del cine de género: que una película pueda sorprender al espectador cambiando de forma sin dejar de ser coherente con la historia.
Su trayectoria anterior ayuda a comprender mejor este planteamiento. Las horas finales ya utilizaba un escenario apocalíptico para contar una historia profundamente humana, mientras que 1922 , adaptación de Stephen King, trasladaba el horror a un terreno mucho más psicológico y rural. En ambos casos, el elemento fantástico o terrorífico sirve como amplificador de conflictos humanos. En tierra de muertos continúa exactamente esa línea, pero añade el componente zombi como una nueva herramienta para hablar de la pérdida.
Parte de ese éxito también se explica por una combinación particularmente atractiva para el público actual: Daisy Ridley (star wars) encabezando una película de zombis y, al mismo tiempo, una propuesta que intenta apartarse de las convenciones más conocidas del subgénero. Y ahí reside probablemente la principal virtud de En tierra de muertos. En un momento en el que el cine de zombis parece haber agotado buena parte de sus caminos más evidentes, Hilditch no intenta reinventar desde cero el muerto viviente, sino cambiar la función que desempeña dentro de la historia. Sus zombis representan una prolongación del conflicto emocional de los vivos y sirven para hablar de aquello que resulta más difícil de enterrar.
En resumen , si se va a hacer una nueva película de zombis en la actualidad, tiene que existir una razón para hacerla. No basta con reproducir las reglas conocidas. Hay que encontrar una perspectiva propia y, al mismo tiempo, respetar aquello que el público espera del género. El film intenta precisamente encontrar ese equilibrio entre tradición y desviación.
Incluso la elección de su título original "We bury the dead" adquiere así una dimensión diferente. Enterrar a los muertos no es únicamente una tarea física dentro de un territorio devastado; es también una metáfora de lo que los personajes intentan hacer con sus recuerdos, sus pérdidas y sus relaciones. Algunos quieren olvidar, otros necesitan respuestas y otros son incapaces de aceptar que determinadas cosas han terminado.
Por eso el apocalipsis de En tierra de muertos termina siendo menos importante que las personas que caminan por él. El director utiliza la escala de una película de catástrofes para contar algo mucho más pequeño y reconocible: la dificultad de despedirse de alguien que todavía forma parte de nosotros. El resultado es una película de zombis que, bajo su superficie de horror y supervivencia, encuentra su verdadera identidad en una cuestión mucho más universal: cómo aprender a vivir cuando aquello que queríamos conservar ya no puede volver.
En Tierra de Muertos (We Bury the Dead) (Blu-ray)
Daisy Ridley (Actor), Brenton Thwaites (Actor), Zak Hilditch (Director)
Cuando su marido desaparece tras un catastrófico experimento militar, Ava (Daisy Ridley, ‘Rey’ en Star Wars) se une a una “unidad de recuperación de cadáveres” con la esperanza de encontrarlo con vida. Pero su búsqueda da un giro escalofriante cuando los cadáveres que está enterrando comienzan a mostrar signos de vida.
Extras: Tráiler • Galería.
Imagen: 2,39:1
Duración: 95 minutos
Región del disco: B
Audios: Castellano e Inglés 5.1 DTS HD MA y 2.0 Estéreo.
Subtítulos: Castellano.
Detalles del producto
Relación de aspecto : 2.39:1
Dimensiones del producto : 17 x 13,5 x 1,1 cm; 70 g
Número de modelo del producto : 8421394420199
Director : Zak Hilditch
Formato multimedia : Blu-ray
Tiempo de ejecución : 1 hora y 35 minutos
Fecha de lanzamiento : 3 agosto 2026
Actores : Brenton Thwaites, Daisy Ridley, David Genat, Kym Jackson, Mark Coles Smith, Matt Whelan
Subtítulos: : Castellano
Idioma : Castellano (DTS-HD Master Audio 5.1), Castellano (Estéreo 2.0), Inglés (DTS-HD Master Audio 5.1), Inglés (Estéreo 2.0)
Estudio : Divisa Films
ASIN : B0H7JVD475
País de origen : Australia
Número de discos : 1









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