RESEÑA DEL BLU-RAY "LOS SUDARIOS" DE RESEARCH ENTERTAINMENT
Durante décadas, David Cronenberg fue una figura absolutamente central del cine fantástico y de terror contemporáneo. Desde Vinieron de dentro de… (Shivers, 1975), Rabia (Rabid, 1977) o Cromosoma 3 (The Brood, 1979), pasando por hitos como Videodrome (1983), La mosca (1986), Inseparables (1988) o Crash (1996), su cine marcó una forma única de entender el cuerpo, la tecnología y la identidad, dando lugar a lo que se conoce como body horror. En los años ochenta y noventa, cada nuevo estreno suyo era un acontecimiento tanto en festivales como en salas comerciales.
Sin embargo, en sus cuatro o cinco últimos largometrajes, la repercusión mediática y cultural ha sido claramente menor. Títulos como Un método peligroso (2011), Cosmópolis (2012), Maps to the Stars (2014), Crímenes del futuro (2022) pasaron por festivales importantes, pero no generaron el mismo impacto ni el debate que acompañó a sus obras más influyentes. El Cronenberg contemporáneo sigue siendo un autor fiel a sí mismo, pero su cine ha quedado relegado a un espacio más discreto dentro del panorama audiovisual actual.
Esta tendencia se confirma con su último trabajo, Los sudarios (The Shrouds 2024) . Pese a tratarse de una nueva película de uno de los nombres fundamentales del cine fantástico, no contó con un estreno comercial en salas en España. La película llegó directamente al público a través de Filmin en Septiembre de 2025, dentro de un acuerdo de distribución que priorizó el estreno en vídeo bajo demanda. Gracias a las reseñas especializadas y a su disponibilidad en streaming, la obra ha ido encontrando progresivamente a su público, pero resulta significativo que un autor clave del fantástico contemporáneo estrene hoy directamente en plataforma, algo impensable durante su etapa de mayor relevancia. Gracias al acuerdo de Resen para la edición de determinados títulos de Filmin, podemos disfrutar de esta película en formato físico en un tiempo récord, apenas unas semanas después de su estreno en Filmin, el pasado 5 de noviembre.
El contraste se hace aún más evidente al observar la trayectoria reciente de su hijo, Brandon Cronenberg, cuyas películas han tenido una repercusión notablemente mayor. Antiviral (2012) ya mostraba una clara herencia temática, pero fue con Possessor (2020 cuando su nombre comenzó a consolidarse dentro del cine de género fantástico. Posteriormente, Piscina infinita (2023), protagonizada por Alexander Skarsgård y Mia Goth, obtuvo una visibilidad crítica y mediática muy superior a la de los últimos estrenos de su padre.
En definitiva, mientras David Cronenberg sigue siendo una figura esencial para entender el cine fantástico y de autor de las últimas décadas, su etapa reciente se caracteriza por estrenos discretos y una menor presencia en salas. Paralelamente, Brandon Cronenberg ha sabido conectar con el público actual y ocupar un espacio generacional propio, logrando una repercusión que hoy, de forma paradójica, supera a la de su padre, marcando un claro relevo dentro de una de las sagas creativas más singulares del cine contemporáneo.
En Los sudarios, David Cronenberg vuelve a demostrar que su cine nunca ha consistido únicamente en provocar con imágenes extremas, sino en utilizar lo perturbador como una forma de pensamiento. Bajo la apariencia de una distopía tecnológica con tintes de thriller conspirativo, la película se revela, ante todo, como un retrato íntimo y obsesivo del duelo y la pérdida. Cronenberg utiliza la ciencia ficción no como un fin en sí mismo, sino como un marco narrativo desde el que examinar una experiencia profundamente humana: la necesidad de mantener un vínculo con quienes hemos amado, incluso cuando ese vínculo se vuelve enfermizo o autodestructivo.
El punto de partida es tan inquietante como conceptualmente claro: Karsh, interpretado por un Vincent Cassel deliberadamente modelado a imagen del propio Cronenberg, es un empresario que ha desarrollado una tecnología funeraria llamada GraveTech. Gracias a unos sudarios equipados con microcámaras, los familiares pueden observar en tiempo real la descomposición de los cuerpos enterrados. Su esposa Becca, fallecida por cáncer, descansa en una de esas tumbas vigiladas, y Karsh encuentra en esa contemplación una forma enfermiza de proximidad, un intento fallido de domesticar la ausencia.
Desde sus primeras escenas, Los sudarios deja claro que no busca el impacto fácil. El film se mueve en una incomodidad constante, a menudo atravesada por un humor seco y extraño, casi clínico. Cronenberg normaliza lo aberrante con una frialdad que descoloca: lo grotesco no irrumpe como espectáculo, sino como extensión lógica del dolor. La tecnología, lejos de ofrecer consuelo, amplifica la herida. La tecnología que articula el relato no ofrece consuelo ni redención y lejos de funcionar como un avance liberador, se convierte en una extensión del dolor, un mecanismo que impide al protagonista avanzar y aceptar la ausencia. En este sentido, la película plantea una reflexión incómoda sobre nuestra relación contemporánea con la memoria, la imagen y la vigilancia, cuestionando hasta qué punto el deseo de preservar puede transformarse en una forma de negación.
Narrativamente, la película introduce subtramas de conspiración , vandalismo en el cementerio, sospechas de espionaje internacional, hackers, inteligencia artificial , que remiten tanto a Cosmópolis como a Crímenes del futuro. Sin embargo, estos elementos funcionan menos como motor del relato que como reflejo mental del protagonista: el mundo exterior comienza a fragmentarse del mismo modo que su psique, atrapada en un pensamiento obsesivo que no avanza, sino que se repliega sobre sí mismo.
El verdadero núcleo emocional del film se encuentra en la persistencia del vínculo con Becca, interpretada por Diane Kruger en un triple registro inquietante: esposa fallecida, hermana gemela y asistente virtual. En los sueños y visiones de Karsh, el cuerpo de Becca reaparece marcado por la enfermedad, por la mutilación y por el recuerdo físico del sufrimiento compartido. Cronenberg no romantiza el duelo: lo presenta como un espacio de deseo, culpa, fetichismo y estancamiento.
Formalmente, Los sudarios es una obra contenida, más hablada que visceral, con una puesta en escena sobria y una fotografía digital precisa que refuerza su sensación de esterilidad emocional. Douglas Koch filma espacios cerrados, asépticos, casi mortuorios, subrayando la imposibilidad de escapar de una intimidad convertida en mausoleo. No hay aquí el estallido corporal de la etapa clásica del director, sino una quietud incómoda que muchos pueden identificar como parte de su estilo dentro de esta última etapa del director.
Esta contención puede hacer que la película resulte discursiva, irregular o narrativamente dispersa, especialmente cuando las tramas políticas y tecnológicas ganan peso sin llegar a integrarse del todo. Para otros, esa misma dispersión forma parte del sentido del film: el caos narrativo como síntoma del duelo no resuelto, la imposibilidad de encontrar una estructura coherente cuando el centro emocional ha desaparecido.
En cualquier caso, Los sudarios es una obra de digestión lenta, no es una obra complaciente ni busca recuperar el impacto icónico de títulos como Crash o Videodrome. Es, más bien, una historia de amor sombría y profundamente personal, marcada por la experiencia real de Cronenberg tras la muerte de su esposa. El horror aquí no reside tanto en la corrupción del cuerpo como en su ausencia definitiva, en la imposibilidad de aceptar que ya no está.
Lejos de ofrecer respuestas, Los sudarios plantea una pregunta incómoda que atraviesa toda la filmografía de su autor: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a llegar para no dejar ir? Cronenberg observa sin juzgar, sin redimir, sin moralizar. Y en esa mirada fría y compasiva a la vez, convierte el duelo en su forma más extrema de body horror: no el cuerpo que se descompone, sino el que se resiste a desaparecer.
Los Sudarios [Blu-ray] (2024) The Shrouds
Vincent Cassel (Actor), Diane Kruger (Actor), David Cronenberg (Director)
Descripción del producto
Karsh, de 50 años, es un importante hombre de negocios. Inconsolable desde la muerte de su esposa, inventa GraveTech, una tecnología revolucionaria y controvertida que permite a los vivos vigilar a sus seres queridos difuntos en sus mortajas. Una noche, varias tumbas, incluida la de la esposa de Karsh, son profanadas. Karsh se propone localizar a los autores.
Detalles del producto
Relación de aspecto : 1.85:1
Clasificado : No recomendada para menores de 18 años
Dimensiones del paquete : 19 x 14 x 1 cm; 100 g
Director : David Cronenberg
Formato multimedia : Blu-ray
Tiempo de ejecución : 1 hora y 56 minutos
Fecha de lanzamiento : 5 noviembre 2025
Actores : Diane Kruger, Elizabeth Saunders, Guy Pearce, Sandrine Holt, Vincent Cassel
Estudio : research
ASIN : B0FT1SQFX8
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