RESEÑA DEL BLU-RAY "LA SONRISA DEL MAL" DE DIVISA FILMS
Hay algo profundamente inquietante en una persona que sonríe cuando debería estar llorando. El cine de terror lleva décadas demostrando que pocas cosas resultan más perturbadoras que convertir lo cotidiano en algo ligeramente incorrecto: una familia demasiado perfecta, un pueblo donde todos parecen felices o una sonrisa que permanece en el rostro cuando las circunstancias exigirían exactamente lo contrario. El terror no siempre necesita monstruos, sangre o criaturas sobrenaturales. A veces basta con que alguien sea feliz cuando nosotros sabemos que no debería serlo. Sobre esta sencilla pero poderosa contradicción se construye La sonrisa del mal , título español de La valle dei sorrisi , una de las propuestas más estimulantes surgidas del reciente cine fantástico italiano.
Paolo Strippoli, después de codirigir junto a Roberto De Feo La clásica historia de terror (2021) y de dirigir posteriormente Piove (2022), afronta aquí una película mucho más personal y elaborada. El resultado es una obra que parece haber necesitado un largo periodo de maduración para encontrar su forma definitiva, algo que se percibe en la cantidad de ideas que conviven dentro de ella. La sonrisa del mal no se limita a construir una historia sobrenatural alrededor de un adolescente con poderes extraordinarios, sino que utiliza esa premisa como punto de partida para hablar de la culpa, el trauma, la adolescencia, la familia, la dependencia emocional y, sobre todo, de nuestra incapacidad para aceptar el sufrimiento.
La historia nos lleva hasta Remis, un pequeño pueblo aislado entre montañas al que llega Sergio Rossetti, un profesor de educación física que arrastra consigo un pasado traumático. Desde el primer momento hay algo extraño en el lugar. Sus habitantes son amables, tranquilos y parecen vivir en una armonía casi perfecta. No existen grandes conflictos, nadie parece especialmente preocupado y todos transmiten una felicidad que poco a poco comienza a resultar sospechosa. Es precisamente esa ausencia de problemas la que termina generando inquietud. En un género acostumbrado a mostrarnos lugares donde todo está mal, resulta mucho más perturbador encontrarnos con un lugar donde aparentemente todo funciona demasiado bien.
Sergio descubrirá que detrás de esa aparente normalidad existe un ritual que se repite cada semana y cuyo centro es Matteo Corbin, un adolescente con una capacidad extraordinaria: puede absorber el dolor de otras personas. La idea resulta fascinante porque plantea una pregunta aparentemente sencilla. ¿Qué ocurriría si pudiéramos desprendernos de nuestro sufrimiento simplemente abrazando a otra persona? En principio parecería un don maravilloso, casi milagroso. Una capacidad que permitiría aliviar el dolor ajeno y devolver la felicidad a quienes sufren. Pero cuanto más conocemos el funcionamiento de Remis, más evidente resulta que ese supuesto milagro esconde una realidad mucho más oscura.
Porque una cosa es ayudar a alguien que está sufriendo y otra muy diferente convertir a una persona en el depósito del sufrimiento de toda una comunidad. Los habitantes de Remis han encontrado una manera de evitar enfrentarse a sus propios problemas. No necesitan superar sus traumas, aceptar sus pérdidas o convivir con aquello que les ha hecho daño. Simplemente pueden depositarlo sobre Matteo y continuar con sus vidas. Lo que inicialmente podría parecer un extraordinario acto de solidaridad se convierte de esta manera en una forma de explotación.
Matteo no ha escogido convertirse en el salvador de Remis. Son los adultos quienes han decidido colocarle en ese papel. Y esta circunstancia resulta fundamental para comprender al personaje. La película plantea qué sucede cuando a un adolescente que todavía está intentando descubrir quién es se le asigna de repente una responsabilidad que debería estar muy por encima de sus posibilidades. Matteo es convertido en una especie de santo viviente, alguien al que se venera precisamente por aquello que le impide llevar una vida normal. Tiene un poder extraordinario, pero carece de libertad. Puede quitar el dolor de los demás, pero no puede escapar de las expectativas que todos han depositado sobre él.
La comparación entre un santo y un superhéroe resulta especialmente apropiada porque Matteo ha sido convertido en una figura excepcional a costa de dejar de ser una persona. Todos esperan algo de él. Todos necesitan algo de él. Todos quieren que continúe desempeñando su función. Su individualidad queda relegada a un segundo plano porque para Remis resulta mucho más cómodo considerarlo una especie de instrumento divino que preguntarse qué siente realmente.
Esta contradicción convierte a Matteo en mucho más que el típico personaje de una película de terror sobrenatural. Es un adolescente al que los adultos han transformado en una herramienta para solucionar sus propios problemas. Cuanto más comprendemos el funcionamiento del pueblo, más evidente resulta que el supuesto milagro tiene algo profundamente perverso. Los habitantes de Remis no están aprendiendo a superar sus traumas; simplemente han encontrado una manera de deshacerse temporalmente de ellos. Matteo carga con aquello que los demás no quieren soportar.
La adolescencia constituye precisamente uno de los grandes temas de la película. Matteo puede entenderse como una representación de ese periodo de la vida en el que todo está cambiando y en el que la identidad todavía no se encuentra completamente definida. El cuerpo cambia, aparecen nuevas pulsiones, surgen emociones desconocidas y el individuo comienza a enfrentarse a cuestiones que todavía no sabe gestionar. Exteriormente seguimos viendo a un niño, mientras en su interior empieza a aparecer un adulto. Esa contradicción, ya de por sí compleja, adquiere aquí una dimensión terrorífica.
La sonrisa del mal convierte la adolescencia en un territorio de incertidumbre. Matteo es un cuerpo encerrado en un papel que no le corresponde. Se le exige una madurez que no debería tener y se proyectan sobre él las necesidades, los miedos y los deseos de los adultos que lo rodean. Lo verdaderamente inquietante no es solamente que posea poderes, sino que esos poderes hayan impedido que pueda decidir qué hacer con su propia vida.
Por eso resulta interesante que Matteo no sea presentado únicamente como una víctima completamente inocente. A medida que avanza la película comprendemos que todos los personajes están atrapados en una situación mucho más compleja. Los habitantes de Remis necesitan a Matteo, pero Matteo también está condicionado por aquello que ellos esperan de él. La frontera entre víctima y verdugo comienza a difuminarse y la película evita ofrecer una respuesta sencilla sobre quién tiene la culpa de lo que ocurre.
Giulio Feltri realiza un trabajo especialmente notable en este sentido. Matteo necesita transmitir vulnerabilidad y amenaza al mismo tiempo, conservar cierta inocencia infantil y mostrar una madurez emocional impropia de su edad. El personaje parece permanentemente atrapado entre dos mundos. Sigue siendo un adolescente, pero las circunstancias le han obligado a asumir una responsabilidad que pertenece al mundo adulto. Esa contradicción se convierte en una de las principales fuentes de inquietud de la película.
Frente a él aparece Sergio, interpretado por Michele Riondino. También él llega a Remis cargando con sus propias heridas. No es un héroe convencional que aparezca en el pueblo para solucionar un problema ajeno, sino otro individuo que intenta reconstruirse después de haber sufrido. La relación que se establece entre ambos constituye uno de los grandes aciertos de la película porque permite que la historia sobrenatural tenga también una dimensión profundamente emocional.
Sergio y Matteo son dos personajes incompletos que se encuentran en un momento especialmente delicado de sus vidas. Uno necesita dejar atrás su pasado y el otro necesita escapar de un futuro que otros han decidido por él. El adulto y el adolescente terminan reconociéndose mutuamente desde lugares diferentes y la relación adquiere progresivamente una dimensión casi paterno-filial. Sergio representa para Matteo la posibilidad de que alguien pueda verlo como una persona y no simplemente como aquello que es capaz de hacer.
Esta relación también permite que La sonrisa del mal se aleje de la estructura tradicional de muchas películas de terror. El objetivo no es simplemente descubrir qué ocurre en Remis, sino comprender por qué sus habitantes han llegado a aceptar una situación que desde fuera resulta monstruosa. Y la respuesta está relacionada con algo mucho más cercano que cualquier criatura sobrenatural: el deseo de dejar de sufrir.
La película plantea una cuestión especialmente incómoda: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar a nuestra responsabilidad emocional con tal de sentirnos mejor? El dolor forma parte inevitable de la experiencia humana. Las pérdidas, la culpa, los traumas y las decepciones dejan marcas que no siempre pueden desaparecer. Pero Remis ha encontrado una solución aparentemente perfecta. Si Matteo puede absorber el sufrimiento, ¿por qué enfrentarse a él?
Ahí se encuentra el verdadero horror de la película. Los habitantes del pueblo no han aprendido a superar sus problemas. Han aprendido a evitarlos. ¿Por qué afrontar un duelo si alguien puede quitarte el dolor? ¿Por qué aceptar una pérdida si existe una persona capaz de hacer desaparecer sus consecuencias emocionales? ¿Por qué enfrentarse a los propios demonios cuando otra persona puede cargar con ellos?
El pueblo ha convertido la evasión emocional en una especie de religión y Matteo es su santo. Los abrazos constituyen el ritual y la sonrisa es la manifestación visible de que funciona. Pero esa sonrisa no representa felicidad verdadera. Representa la ausencia artificial del dolor. Y precisamente por eso termina resultando mucho más inquietante que una expresión de sufrimiento.
La película convierte así una pulsión absolutamente humana en una premisa fantástica. Todos buscamos mecanismos para no sentir aquello que nos hace daño. La diferencia es que en Remis existe literalmente una persona capaz de absorber ese sufrimiento. Y cuando una comunidad descubre que puede utilizarla, la empatía deja de ser un acto de solidaridad y se convierte en explotación.
Por eso Remis termina siendo mucho más que el escenario de la historia. El pueblo es uno de los grandes personajes de la película. Su aislamiento geográfico contribuye a crear la sensación de que sus habitantes han desarrollado una sociedad cerrada sobre sí misma, con sus propias reglas y rituales. Al principio todo parece acogedor, incluso idílico, pero progresivamente esa amabilidad adquiere una dimensión inquietante. La cordialidad deja de parecer natural y empieza a parecer una máscara.
Podríamos llegar a Remis y sentirnos inmediatamente acogidos. Podríamos interpretar la amabilidad de sus habitantes como algo positivo. Sólo poco a poco descubrimos que detrás de esa cordialidad existe una estructura basada en el sacrificio de una sola persona. Cuanto más conocemos la comunidad, más evidente resulta que el verdadero monstruo no es Matteo, ni siquiera su poder, sino la necesidad colectiva de sentirse bien a cualquier precio.
La película adquiere de esta manera la estructura de un cuento oscuro. Hay un joven extraordinario, un pueblo aislado, un secreto, un ritual y una comunidad aparentemente perfecta que esconde algo monstruoso. La influencia del cuento de hadas se percibe en la manera en que Remis parece inicialmente un lugar maravilloso para terminar revelándose como una trampa.
También resulta inevitable pensar en determinadas obras fundamentales del fantástico cuando nos encontramos ante esta combinación de comunidad cerrada, adolescencia, aislamiento y horror. The Wicker Man , Déjame entrar , Carrie , Twin Peaks o Silent Hill aparecen como referencias que ayudan a situar la película dentro de una tradición concreta, aunque La sonrisa del mal no depende de ellas para encontrar su propia identidad.
Visualmente, la película mantiene además un diálogo muy interesante con el cine fantástico. La fotografía de Cristiano Di Nicola contribuye decisivamente a crear esa atmósfera fría y opresiva. La imagen evita una estilización excesiva y mantiene un cierto realismo que hace que el elemento sobrenatural resulte todavía más inquietante.
Los exteriores son frecuentemente oscuros, incluso cuando los personajes se encuentran en espacios abiertos. Las montañas deberían proporcionar una sensación de libertad y amplitud, pero aquí funcionan como una barrera. El paisaje rodea a los personajes y convierte el pueblo en una especie de prisión natural. No hacen falta paredes para crear claustrofobia. Basta con mirar alrededor y comprobar que no existe ninguna salida sencilla.
La oposición entre exterior e interior adquiere especial importancia durante el ritual. Después de esos exteriores oscuros encontramos una habitación inundada por la luz blanca de los fluorescentes. En el centro aparece el círculo rojo y, dentro de él, Matteo. Es una imagen de enorme fuerza porque invierte una de las convenciones más elementales del género. El lugar más peligroso de la película no es oscuro. Está extraordinariamente iluminado.
La luz no proporciona seguridad; al contrario, revela el horror. El blanco de los fluorescentes, el rojo del círculo y la presencia de Matteo crean una imagen casi religiosa, pero al mismo tiempo profundamente perturbadora. El ritual adquiere así una dimensión ceremonial que encaja perfectamente con la idea de una comunidad que ha convertido la explotación de un adolescente en una práctica aceptada por todos.
La sonrisa del mal tampoco necesita recurrir constantemente al susto fácil. Su principal herramienta es la incomodidad. La sensación de que existe algo incorrecto aunque todavía no podamos determinar exactamente qué es. La película entiende que el verdadero terror puede aparecer mucho antes de que se produzca cualquier manifestación sobrenatural.
En este sentido, la película también demuestra una interesante comprensión del género. No intenta disfrazarse de drama para justificar su existencia ni necesita esconder su condición de película de terror detrás de una etiqueta más prestigiosa. El fantástico funciona aquí precisamente porque permite exagerar determinadas emociones y convertirlas en imágenes.
El legado del cine fantástico italiano está presente, pero no aparece como una simple reproducción nostálgica de las fórmulas del pasado. Mario Bava, Lucio Fulci, Dario Argento, Lamberto Bava o Sergio Martino forman parte de una tradición que continúa influyendo inevitablemente en cualquier cineasta italiano que se acerque al género, pero La sonrisa del mal utiliza ese legado para construir una película contemporánea.
Y esto resulta especialmente interesante dentro del panorama actual. Italia fue durante décadas una auténtica potencia del cine fantástico y de terror, pero posteriormente el género perdió buena parte del espacio que había ocupado dentro de la industria. Strippoli pertenece a una generación que parece interesada en recuperar ese territorio sin limitarse a imitar el pasado.
La sonrisa del mal no intenta demostrar que el terror italiano puede parecerse al cine estadounidense. Lo verdaderamente interesante es que utiliza sus propias herramientas culturales y cinematográficas para hablar de cuestiones contemporáneas. La familia, la adolescencia, la culpa, el trauma y la dificultad para aceptar el sufrimiento son problemas universales, pero aquí adquieren una forma específicamente fantástica.
El trabajo de Michele Riondino resulta igualmente importante porque Sergio necesita comenzar siendo un personaje completamente reconocible antes de entrar progresivamente en un territorio donde las explicaciones racionales dejan de funcionar. La interpretación permite que el espectador se identifique con él y que su desconcierto se convierta también en el nuestro.
Romana Maggiora Vergano aporta por su parte una presencia inicialmente luminosa que poco a poco adquiere una dimensión mucho más dolorosa. La película utiliza esa transformación para mostrar cómo el sufrimiento puede esconderse detrás de personas que aparentemente parecen felices y cómo la sonrisa puede convertirse en una máscara.
El desenlace mantiene esa misma voluntad de ambigüedad. La película no parece interesada en explicar de manera exhaustiva cada elemento de su mecanismo fantástico, sino en dejar una huella emocional. Lo importante no es necesariamente poder reconstruir racionalmente cada pieza del rompecabezas, sino comprender las consecuencias de las decisiones tomadas por sus personajes.
Y ahí reside uno de los mayores aciertos de La sonrisa del mal . No estamos ante una historia sencilla de buenos contra malos. Todos están intentando escapar de algo y todos terminan contribuyendo, de una manera u otra, a generar más sufrimiento. Los habitantes de Remis son culpables de utilizar a Matteo, pero también son personas heridas que han encontrado una solución monstruosa a un problema humano. Matteo es una víctima, pero su propio poder termina convirtiéndolo en una figura que tampoco puede permanecer al margen de las consecuencias de sus actos.
La película obliga así al espectador a hacerse una pregunta incómoda: ¿qué haríamos nosotros si realmente existiera alguien capaz de absorber nuestro dolor? Es fácil juzgar a los habitantes de Remis mientras observamos la situación desde fuera, pero resulta mucho más difícil imaginar qué haríamos si tuviéramos delante a una persona capaz de eliminar nuestras pérdidas, nuestra culpa o nuestros recuerdos dolorosos.
El verdadero horror nace precisamente de ahí. No de la existencia de un muchacho con poderes, sino de la posibilidad de que nosotros mismos quisiéramos utilizar esos poderes.
La trayectoria del film dentro del circuito fantástico confirma además el interés que ha despertado la película. Su paso por la 82.ª Mostra de Venecia fuera de competición y los reconocimientos obtenidos posteriormente en festivales especializados, entre ellos el Premio Cine+Frisson a la Mejor Película del Paris International Fantastic Film Festival, el Méliès d'Argent al Mejor Largometraje Europeo y el Premio del Público en el Festival Europeo de Cine Fantástico de Estrasburgo, sitúan la película dentro de una corriente de cine fantástico europeo que está demostrando que todavía existe espacio para propuestas personales dentro del género.
En España, la película encuentra además una interesante continuidad en formato físico gracias a la edición en Blu-ray de Divisa Films / Alfa Pictures, lanzada el 3 de agosto de 2026. La edición presenta la película en alta definición 1080p, con formato de imagen 1.85:1 y pistas de audio en italiano, castellano y catalán. El apartado sonoro incluye DTS-HD Master Audio 5.1, además de opciones estéreo, y se incorpora también audiodescripción en castellano. Como contenidos adicionales encontramos el tráiler y una galería de imágenes.
Quizá sea precisamente en este apartado donde la edición podría haber ido algo más lejos. Una película con una construcción tan particular habría merecido algún contenido adicional más relacionado con su proceso de creación, especialmente teniendo en cuenta la riqueza de elementos que intervienen en ella. Un documental sobre la producción, una entrevista con Paolo Strippoli o un recorrido por la construcción de Remis y el personaje de Matteo habrían convertido la edición en un producto todavía más atractivo para el coleccionista.
Aun así, lo verdaderamente importante es que La sonrisa del mal llega al mercado español en alta definición y puede conservarse en formato físico. En un momento en el que buena parte del cine fantástico europeo termina dependiendo de las plataformas y desaparece de los catálogos digitales sin demasiadas explicaciones, la aparición de una edición española en Blu-ray de una producción italiana reciente como ésta resulta especialmente positiva.
Porque, en última instancia, La sonrisa del mal utiliza una premisa fantástica muy sencilla para hablar de algo profundamente humano. Todos queremos dejar de sufrir. Todos hemos deseado alguna vez que alguien pudiera quitarnos una parte de nuestro dolor. La película simplemente lleva ese deseo hasta sus últimas consecuencias y se pregunta qué ocurriría si realmente existiera alguien capaz de hacerlo. La respuesta es tan sencilla como perturbadora: probablemente convertiríamos a esa persona en una herramienta.
Y ésa es la verdadera monstruosidad de Remis. No Matteo. No sus poderes. Ni siquiera el ritual. El monstruo es la necesidad humana de eliminar el sufrimiento sin enfrentarnos a él.
Por eso la sonrisa del título resulta tan inquietante. No representa felicidad verdadera. Representa la ausencia artificial del dolor. Una sonrisa conseguida a cualquier precio.
Después de A Classic Horror Story y Piove , Paolo Strippoli confirma con La sonrisa del mal una voz autoral cada vez más reconocible dentro del fantástico italiano contemporáneo. Su cine utiliza el género como vehículo para hablar de la familia, la adolescencia, la culpa, la empatía y el trauma, pero nunca pierde de vista aquello que debería encontrarse en el corazón de cualquier película de terror: la capacidad de crear inquietud.
Porque La sonrisa del mal no necesita mostrarnos constantemente monstruos para resultar perturbadora. Le basta con mostrarnos un pequeño pueblo donde todo el mundo sonríe.
Y hacernos sospechar que quizá nadie debería estar tan feliz.
La Sonrisa del Mal (La valle dei sorrisi) (Blu-ray)
Michele Riondino (Actor), Giulio Feltri (Actor), Paolo Strippoli (Director) Clasificado: No recomendada para menores de 16 años Formato: Blu-ray
Remis es un pequeño pueblo enclavado en un valle aislado en las montañas. Sus habitantes son excepcionalmente felices. Parece el destino perfecto para el nuevo profesor de educación física Sergio Rossetti, atormentado por un pasado misterioso.
Al poco tiempo de llegar, el profesor descubre que tras esta aparente serenidad se esconde un ritual inquietante: una noche a la semana, los aldeanos se reúnen para abrazar a Matteo Corbin, un adolescente capaz de absorber el dolor ajeno. El intento de Sergio por salvar al joven despertará el lado oscuro de la comunidad.
Extras: Tráiler • Galería.
Imagen: 1,85:1
Duración: 122 minutos
Región del disco: B
Audios: Castellano, Catalán e Italiano 5.1 DTS HD MA - Castellano, Catalán 2.0 Estéreo LPCM - Italiano 2.0 Estéreo Dolby Digital - Castellano para personas con discapacidad visual.
Subtítulos: Castellano y Catalán.
La Sonrisa del Mal (La valle dei sorrisi) (Blu-ray)
Detalles del producto
Relación de aspecto : 1.85:1
Dimensiones del producto : 17 x 13,5 x 1,1 cm; 70 g
Número de modelo del producto : 8421394420168
Director : Paolo Strippoli
Formato multimedia : Blu-ray
Tiempo de ejecución : 2 horas y 2 minutos
Fecha de lanzamiento : 3 agosto 2026
Actores : Giulio Feltri, Michele Riondino, Paolo Pierobon, Roberto Citran, Romana Maggiora Vergano
Subtítulos: : Castellano, Catalán
Idioma : Castellano (DTS-HD Master Audio 5.1), Castellano (PCM 2.0 Estéreo), Catalán (DTS-HD Master Audio 5.1), Italiano (DTS-HD Master Audio 5.1), Italiano (Dolby Digital 2.0 estéreo)
Estudio : Divisa Films
ASIN : B0H7JXVNG4
País de origen : Italia
Número de discos : 1



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